Cuando pasa algún tiempo, tal vez unos tres o cuatro meses después del nacimiento de nuestros hijos, la casa se nos empieza a caer encima; sobretodo si como en mi caso eres madre soltera.
Te encuentras con un montón de cambios drásticos en tu vida, con muchas novedades (maravillosas y otras no tanto), y en cierto modo extrañas un poco de esa vida que llevabas antes de esta nueva aventura. Puedes sentirte mal, o como "mala madre" por tener este tipo de sentimientos, pero al final de todo terminas entendiendo que tienes una vida, y que no todo puede resumirse a cambiar pañales y bañar pequeños.
Hay una mujer que no sólo es madre, que siente y padece como mujer. Yo en mi experiencia particular puedo decirles que una de las cosas que más me ayudó a entender que pasaba por mi cabeza y mi corazón, fue la vuelta a mi trabajo. No por el trabajo como tal, sino por la sencilla razón que vuelves a tener un motivo para vestirte, arreglarte, salir de casa y mantener conversaciones con adultos.
Si bien es cierto que las conversaciones de tu vida nunca vuelven a ser las mismas de tiempos pasados, ya que ahora hablas de pañales, leches, irritaciones, pediatras, etc; ese contacto humano con gente adulta hace que te des cuenta que tu vida sigue, y que no únicamente todo debe girar alrededor de tu nuevo peque.
En mi caso conté con el apoyo de mi madre, que al momento de volver al trabajo se quedaba con Carlota en mi casa, lo cual me lo hizo fantástico, además de solo trabajar medio tiempo, que también vino muy bien. Debe ser bastante complicado tener que dejar a tu peque con un extraño o en algún sitio de cuidados, sin embargo creo que es una de las pruebas complicadas que debemos de tener en esto de la maternidad, en especial contando que al ser madres solteras contamos solo con la mitad de la familia (mitad de abuelos, de tíos, de primos...)
Lo que si es completamente cierto, es que hay momentos en los que los sentimientos de culpa se apoderan de nuestra mente, que nos podemos hacer muy mal por tener o querer volver a nuestra rutina (fuera de ser madres), pero estoy segura que es normal sentirse de esa manera, por un lado tienes a un ser pequeño e indefenso que necesita y depende en un 100% de ti, por el otro tienes una vida propia y eres una mujer que hasta hace tan poco no tenía a nadie de quien hacerse cargo.
Para mi la respuesta, como les comentaba anteriormente, fue sencilla de encontrar al momento de volver a trabajar. Tuve la oportunidad de darme cuenta que necesitaba mi tiempo personal, con gente adulta, hablando de temas que no fueran bebés, y al mismo tiempo luego de esto, tenía la oportunidad de brindarle mejor calidad de tiempo a mi hija. Llegaba a casa, almorzaba y descansábamos las dos haciendo siesta. Al pararnos lográbamos inventar mil aventuras nuevas diarias. Por un lado mi cabeza estaba más despejada, o tal vez igual de ocupada pero no en un solo tema.
Como comenté en otra de las entradas del blog, la mejor manera de que tus hijos estén bien, es que tu estés bien, eso es un hecho. Así que, por mi propia experiencia, puedo decir que los mejores momentos que he pasado con Carlota, son aquellos cuando he logrado sentirme satisfecha conmigo misma, en una especia de paz mental y espiritual. Reconozco que es cuando tengo la mejor disposición para con mi hija, de que las cosas fluyan de manera mucho mas natural.
No duden en hacer sus vidas, que encontraran el tiempo para todo, para ser madres y mujeres. No podemos dejar todo a un lado para solo ir al parque o jugar en casa. Tampoco podemos olvidarnos de nuestros peques y vivir la vida que llevábamos anteriormente. Lo que si podemos es lograr un equilibrio (y cada quien encontrará el suyo particular) y hacer que el tiempo que pasamos con nuestros hijos sea de calidad más que de cantidad. Así que mente positiva que si se puede lograr....
xxx